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jueves, 17 de mayo de 2012

Conversaciones sobre Makina


Aquella tarde la piel bronceada de Makina leyó mi código maya, juntas nos sentamos a observar la fuente mientras sus manos dibujaban la luz que según ella Dios le había otorgado; me contaba sobre Pakal y Orión, me decía que mi vida estaba vinculada con Perú, que probablemente algo me uniría a ese lugar, de la misma forma en que un día Dios me había hecho caer desde el otro lado del agujero negro.
Makina dice que soy especial, un tanto lúgubre, dice que vengo desde un sitio muy cercano a Él, y que por alguna razón aún desconocida, caí en este mundo.

Mientras ella hablaba, la saliva resbalaba ligeramente por la comisura derecha de sus labios, tenía un olor extraño, no su saliva, ella. Ojos gatunos color miel, labios delgados, nariz pequeña, un cabello lacio y corto con un pequeño copete que le cubría el ojo derecho, mientras que el izquierdo era imposible no mirarlo, cuando bajo éste se encontraba un hermoso lunar que la hacía lucir más extraña, pero también más encantadora.

Makina no se detenía, hablaba, hablaba y hablaba; ni si quiera los 9 años que llevaba viviendo en México habían logrado que Makina disminuyera su acento francés.  Por momentos, sobre todo cuando sonreía, me recordaba a Fany. Sí, esa mujer francesa que conocí justo un mes antes de que regresara a su país. Por su puesto que salió de esta tierra  huyendo del amor, del desamor. Aunque para ser francos Fany parecía no pertenecer a ningún lado, sus travesías por centro y Sudamérica, la convertían en una exiliada.
 
Es verdad que todas las razas tenemos una característica que nos hace únicas, los franceses son así, ¡chistosos¡ Quizá el hecho de que me recordara a Fany, me había dado pauta para platicar cerca de una hora con ella, aunque más que una conversación parecía un monólogo. Una de esas lecturas del tarot a la que siempre había querido ir, pero no lo hacía por  vergüenza, ya sabes la pena de que alguien te vea saliendo de uno de esos consultorios esotéricos.

- Para hallar a tu pareja ideal, debes cerrar ciclos, todos los ciclos que hayas dejado abiertos en algún punto de tu vida, debes cerrarlos; incluso debes abrir esas puertas que tanto te atemorizan  y limpiar las cosas que no te han permitido avanzar. Y espera, por acá tus últimos dos sueños me dicen que estuviste muy ligada a Santa Ana, también a Juárez, debes descubrir quién eras en esa época, quién estaba cerca de ti y averiguar que te hizo tanto daño, como para que en tu presente y en tu ahora,  te siga haciendo ruido. Cuando lo descubras, abre la puerta, límpiala y ciérrala para siempre, pídele a Dios que te dé fuerza, dile que te ayude, rencuéntrate con él.

Esa charla había comenzado conmigo pintándome las uñas de la mano izquierda y había terminado justo en el momento en que le daba el último brochazo a la uña del pie derecho. Mi ciclo con Makina estaba cerrado, probablemente nunca más la volvería a ver. Ella quería tomar sus cosas y marcharse hacia el volcán, lo que Makina no sabía es que el Popocatépetl estaba a punto de hacer erupción. 

Antes de irme la miré fijamente a los ojos y le agradecí por la lectura del código, pero como lo esperé desde un principio, la cosa no paró ahí. – Bueno pues muchas gracias, mucha suerte con lo de tu trabajo, espero te paguen, le dije amablemente.

-También tú, mucha suerte en tu entrevista, pero cómo me dijiste que te llamabas, -Ah sí, Isabel ¿y tú? Makina, mi nombre es Makina.

-No te creo, ese no es un nombre francés, le dije mirándola con cara de ¡para de mentirme! A lo que respondió – En verdad ese es mi nombre, mi papá era árabe. –Pues qué nombre tan encantador le dije y cuando estaba a punto de dar el primer paso para marcharme a casa, me pregunto – ¿Te vas a casa caminando? , sí por qué le respondí –Será qué en el camino me puedas dar algo de comer, no he comido nada desde la mañana.

-Mira por qué mejor no hacemos esto, le dije… sí un poco enojada, convencida de que, desde un principio lo único que Makina buscaba era dinero. Aunque había sido lo suficientemente hábil como para hacerle saber que no podría darle ni un peso, pues llevaba días sin empleo.

… Voy a casa, busco algo de comer y regreso, no tardo, en verdad que no tardo, qué te parece, le pregunté, ¿me esperas? – Sin poder decir más, asintió.

Corrí a casa y busqué en la alacena, estaba vacía.  Recordé que una noche antes habíamos comprado un poco de botana, que por cierto no nos habíamos terminado. Y con la pena de regresar con las manos vacías, tomé una bolsa de papás y caminé hacia la fuente.

Le entregue la bolsa, le ofrecí disculpas por no poder compartirle algo más saludable y me fui, sin mirar atrás.

Una semana después mientras caminaba frente a La Prensa me detuve a curiosear en los periódicos, naturalmente pura nota roja, el titular era claro: Intenta salvar a un perro y muere arrollada. La imagen también era clara, la mujer de la fotografía, no podía ser otra que Makina.









viernes, 17 de febrero de 2012

Mitos sobre las sombras

"Dicen por ahí que las sombras cuando mueren adoptan una consistencia tangible que las materializa en hueso y piel".

La sombra ejecuta la orden, se pasea por las calles de la ciudad como lo que es (una sombra). De pronto se topa a otra sombra que lo saluda cordialmente y esta nueva sombra lo invita a un callejón oscuro en el que podrán practicar los movimientos más codiciados en el mundo de las sombras. Apenas un faro ilumina el callejón y se abre el escenario para las múltiples figuras que desarrollan las sombras. De pronto son camellos y de pronto conejos, en otra instante son demonios y al siguiente búhos y venados; así pasan la noche las dos sombras jugando a perderse en un bosque improvisado en el que las ratas que recorren el callejón le dan un toque de realismo a la velada. Los contenedores de basura son montañas y los postes grandes árboles.

Sin percatarse del tiempo que han pasado divertidas, la luz del día las alcanza. En cuanto este primer rayo de sol las toca, las sombras van perdiendo su forma y comienzan a incorporarse al ambiente, en unos pocos segundos ya son etéreas. Y en la trasformación una de ellas le grita a la otra “mismo callejón, misma hora”…
Son ya cuarto para las nueve y una de las sombras se alista para el rencuentro, se cuelga sus mejores trapos y se maquilla como para una función espectacular, los labios rojos, cabello suelto. Sin dudarlo, la sombra luce encantadora. 

Sale de casa con dirección al callejón, pero entre tanta lluvia el tránsito de la ciudad incrementa, esquiva paraguas y multitudes vestidas con gabardinas negras, se cuela entre ellas y hace hasta lo imposible por llegar puntual a la cita. Pero oh sorpresa cuando está a unos pasos del callejón se topa con que la avenida que lo conduce al mismo, está en obra. Hay un lodazal del infierno y se toma su tiempo pensando si debe o no ensuciar sus zapatitos de charol -después de todo la noche cubre la mugre; pero es tan distraída la sombra que  cuando alza  la cabeza para pensar que hacer, se percata que hay una luna llena encantadora y rojiza, así se le van los minutos contemplándola.

Mientras tanto al otra lado de la avenida justo en el callejón, la otra sombra escucha unos pasos ¿eres tú? Pregunta la sombra, pero no recibe respuesta. Siente un poco de miedo pero es más su emoción por jugar con la otra sombra que decide ignorarlo e intranquila espera.

 -Vaya ironía;  entonces una sombra más alta y robusta, que la de la noche anterior, se acerca a ella y le pide todas sus pertenencias, pero la sombra está rota,  lleva meses desempleada.

Molesta, la sombra Robusta lo azota contra la pared y le pide que no le haga perder su tiempo. La otra sombra nerviosa y asustada busca en sus bolsillos y arroja al suelo unos cuantos pesos y el reloj que le ha regalado su padre antes de morir; cuando la Robusta se agacha a recoger las cosas, muy valiente la otra sombra le patea la pistola y la cara, pero aún con miedo en las entrañas hace un grito de auxilio, que sobresalta a la Robusta. Ésta enfurece y antes de partir dispara contra la sombra, la Robusta escucha pasos y sale corriendo. La Robusta al abandonar el callejón choca contra la sombra Despistada que llega tarde a la cita - pero se ignoran. 

Recordando que horas antes, la lluvia había sido un infierno y entre los truenos se había averiado el alumbrado, la sombra despistada no lograba distinguir nada en el callejón. Pensó que quizá la otra sombra se había cansado de esperar y había partido, pensó también que con tanto desorden en la ciudad,  al igual que ella, se le pudo haber hecho tarde, - pensó mil cosas. Y como eran tantas sus ganas por verla. Decidió esperar; se pasó horas y horas caminando de un lado a otro del callejón, buscó la luna pero ya no estaba. Se le fue el tiempo buscando estrellas, imaginando como sería la otra sombra en carne y hueso. 

Así tocó al pavimento el primer claro de luz y se fue expandiendo por todo el suelo. Pero la sombra Distraída se negaba a desaparecer, entonces se fue apartando hacia los sitios aún no tocados por el sol, caminó de espaldas y se tropezó, cuando echó la mirada abajo vio un cuerpo muy bien vestido con una balazo en la sien. La sombra sorprendida dio un pasó en falso y zammm fue alcanzada por la luz. De nueva cuenta se hizo etérea.



Fin


sábado, 23 de julio de 2011

Sombra en espiral

Sabes que el dolor es verdadero, que surge desde las entrañas y que me absorbe, pero no me pidas que hable de él porque no podría hacerlo, no me pidas que recapitule los cuadros de ira y de miedo, no me pidas que me aferre a esos recuerdos, no me pidas estancia, no me pidas que trate de comprender lo que sucede porque prefiero ignorarlo, tirarme al vicio, escupirme cien veces y arrancarme la sombra; también la lengua y cortarme en pedacitos y jugar con mi cuerpo a una sopa de letras, sopa de órganos inútiles, sopa antídoto contra la fiebre negra, sopa ácido limpia memorias.

No me pidas que me revuelque en el rescoldo de una vomitiva noche, no me mires con esos ojos de mar. Arianna mi amor no me hables con esa resequedad en los labios. No omitas las palabras cóncavas. Pero no así, detente.

Su mirada fluye, ni si quiera el éter semeja la ausencia de una forma tan tangible como sus ojos…Ahí donde el desierto toca mar se escucha un grito desesperado ¡Arianna mi amor permanece!

Y Arianna y el grito un eco,
luego murmullo.

jueves, 23 de junio de 2011

Entre sueños

Sintió su pie punzar, no comprendía aquel dolor. Agachó su mirada y se aterrorizó con la sangre que resbalaba, miró un punto negro, pellizco con dos dedos y logró extraer la espina que le provocaba aquellas nauseas. Recordó entonces aquel camino de rosas blancas y la figura que lo esperaba al final, era por mucho la mujer más encantadora que hubiese mirado. 

Ella lo llamaba, a señas le pedía que se acercara, el sin dudar atravesó el puente, sin importarle la desnudez de su cuerpo, ni la posible caída si es que tropezaba con alguna piedra. Pero los pasos se convertían en retrocesos, era un andador interminable en el que la figura de la mujer se veía cada vez más lejana, cada vez más difusa e inalcanzable. Lo mantenía en movimiento una voz, un delicado canto de sirena que lo invitaba a poseerla. 

De pronto el cielo se puso negro y la voz fue silenciada por una tormenta, no había refugio contra aquella lluvia ácido, combinación exótica entre ésta y la calidez de su cuerpo listo para penetrarla. Ya sólo le quedaba el deseo pero resultaba suficiente para adentrarse al mismísimo infierno, cerró los ojos para por segundos mirarla pero los párpados se le pusieron pesados, sus pies habían perdido fortaleza y resbalaron, en estado inconsciente fue cayendo, creyó haberla alcanzado. Pero únicamente caía y cuando tocó tierra sintió un terrible mareo que lo llevó al vómito y de éste a la agonía. Se sintió punzar, levantó la mirada y se percató de que aquella grieta en la planta de su pie más que aterrorizarlo, lo extasiaba…

martes, 22 de septiembre de 2009

El mundo está jodido

Tomaba mi mano y me miraba diciendo –El mundo está jodido, y yo lo único que pensaba era - Sí, nuestro cerebro está jodido. Y jodidos nuestros labios que insisten en permanecer cercanos sin esperanza alguna. Jodidos como mis ojos que no son tuyos o suyos, que muy a contra de los cánones marcados son de fragmentos; de suspiros de tierras del sur, tanto como de climas templados o de noches humeantes.

Tomaba mi cara y la recorría con sus delicadas manos diciendo –el mundo está jodido y enloquezco. – Sí , así como enloquezco yo tratando de hallar mi origen. Buscando en el roce de tu cuerpo una pista para el retroceso. Menos una caricia, menos un beso, menos un abrazo, menos un adiós.

Tomaba mi hombro para dibujarlo con sus uñas a todo esto, diciendo – eres maquiavélica y cínica. Sí pensaba yo. –Soy maquiavélica y cínica tanto como la Venus de las pieles. Hermosa y perversa, sólo que yo me fragmento. Estoy compuesta de pasatiempos, soy pasajera de mi propia existencia como de la suya o la tuya.

Tomaba mi boca y la colocaba frente a la suya, entonces no decía nada. Sólo me miraba fijamente intentando detenerse. Pero no era su culpa, tampoco la mía…

jueves, 16 de abril de 2009

Terrible amanecer


El pasajero tiene un asqueroso dolor de cabeza, se acerca al consultorio del doctor Jam y le pide una aspirina, en su lugar Doctor Jam le ofrece al pasajero un taladro; el pasajero lo toma con desconfianza y se dirige a su habitación; pero antes de llegar desvía su camino y avanza hacía la proa. Una vez allí, coloca el taladro en el piso, respira profundo y piensa en la forma adecuada de utilizarlo, después de unos segundos regresa a su habitación; ahora no sólo es el dolor de cabeza, vienen los mareos y las alucinaciones; casi tiene la cura. Desesperadamente busca un contacto y enchufa el taladro, comienza por hacer agujeros en las paredes, uno tras otro, uno tras otro; pero el dolor no cesa y así continúa toda la noche. Entonces actúa sobre el techo, pero los malestares no desaparecen. El pasajero enloquecido grita y maldice.


Con ambas manos toma el taladro y lo coloca en su cabeza, lo enciende, taladra profundo; casi llega a la superficie sigue taladrando. Finalmente, el dolor ha cesado.


Ya por el cuarto agujerado entran los primeros rayos de sol.

domingo, 12 de octubre de 2008

De pequeñas ratas y gruñidos

Una vez a mitad de noche a la orilla de mi cama llegó una pequeña rata humana , muy temerosa se acercó a mí y me pidió permiso para resguardase; yo sin pensarlo ni un solo segundo muy amablemente le di acceso a mi corazón y le permití esconderse ahí mientras su miedo pasaba.


La rata nada dudosa acaparó todo mi corazón y se extendió por todo mi cuerpo hasta que en sincronía lograron formar oráculos en mi cabello , los cuales le daban respuestas a cada una de sus complicadas preguntas de tal modo que conforme los días pasaban la rata tomaba más poder ; al pasar de los años (nueve para ser específicos) aquella rata era la más valiente de todo puebluka.



Éramos esa pequeña rata humana y yo el mejor de los acontecimientos en ese funesto pueblo; juntos nos sentábamos todas las noches a comer deliciosos panes con crema de maní y cajeta , al terminar salíamos al jardín a admirar la luna y una buena vez mientras disfrutábamos de aquella hermosa noche estrellada su corazón y el mío comenzaron a latir fuertemente como si estuvieran a punto del colapso tan tan tan tan tan tan cada vez más y más rápido.




De pronto comenzó a temblar, todos los habitantes de puebluka salieron despavoridos de sus agujeros (de sus casas quise decir) . Todos tenían miedo excepto la pequeña rata y yo , su corazón y el mío eran uno solo. Cada latido significaba lo maravilloso que habían sido nuestros días juntos, cerramos los ojos y al abrirlos noté que la pequeña rata humana había desaparecido; en su lugar estaba un chico de cabello dorado y ojos color ámbar con tres chichones en la frente, tenía tanta curiosidad que no soporté y decidí tocar sus chichones , instantáneamente sentí como si mi cuerpo se estremeciera.

El reflejo que producían sus ojos me indicaba que mis oráculos habían desaparecido; en su lugar tenía medusas por todo el cabello y al querer preguntarle que sucedía noté que mis palabras se habían convertido en rugidos, volví a mirarme detenidamente y me percaté que desde ese día en adelante sería una leona melenuda , su leona melenuda.


El temblor había cesado y yo me tendí entre sus brazos...

Nota: cualquier semejanza con la realidad es pura coincidencia

Mail de una leona para una rata con cariño.

Te amo