martes, 22 de junio de 2010

María

Mi María ojos en cautiverio. Mi María soplo tu sonrisa como intentando traerla a la mi mente pero no está, tan solo le ocasiono disturbios, le pinto promesas, le administro una dosis de recuerdos. Y es que para que la química de mi cerebro funcione mejor una de tus miradas, mejor tus manos en mi rostro, mejor tus demonios en mi infierno; pero no la agonía de tu ausencia anudada a mi cuello


domingo, 23 de mayo de 2010

Clack

Albardumen, albardumen y el sonido no cesa. Albardumen trepa por la azotea y lanza flechas desde lo alto que en dirección al jardín se depositan en el centro de los girasoles. Albardumen no lo sabe; pero desde hoy, los girasoles serán la visión invertida de su andar. A partir de hoy las manecillas del gran cucu caminarán hacía el lado contrario , desde este punto en adelante, Albardumen no lo sabe pero no volverá a contemplar la luna de octubre.

Clack...

Clack...

martes, 11 de mayo de 2010

miércoles, 5 de mayo de 2010

Razones sin fin


Trato de llenar palabras, de propiciar encuentros que me alejan, trato de evitar tu sombra porque muy en el fondo me dueles. Cala directo cuando por las mañana tengo ansias de escuchar tu voz, sutura el olvido mis labios porque ya no te besan. Porque por las noches ya no habrá charlas que me estremezcan.
Por momentos sueño que la distancia me sigue quebrando; pero estoy mintiendo porque ésta sencillamente desapareció. Ya no hay distancia para amarnos, porque  has decidido cerrarme  la puerta. La justificación es vaga; me duele reconocerlo. Pero lo sabes y lo sé. Te amo. Tan sólo me dediqué a cometer mil errores, pero y los aciertos. Dónde quedan.
Tuve entonces visiones de una vida compartida y ahora debo desbaratarlas, descomponerlas una a una. Dónde se supone que debo colocarlas, qué hago con los espacios en blanco que tanto conflicto me causan. Qué hago con la desesperación que se extingue, con la confusión que me invade. Con la seguridad de saber que te quiero a mi lado, pero con la realidad de que no puedas adaptarte a mis brazos.
Pediré entonces que me sigas compartiendo tu esencia, que no dejes de capturar los instantes y que intentes por sobre todas las cosas hacerte de pura textura.  Porque después de todo detrás de la coraza hay pura sinfonía para mi cuerpo, pura cura para mi alma. Hay entre el cuerpo y el pensamiento un cariño inquebrantable expresado en fisuras.
Somos tu y yo; una mordaz y encantadora paradoja.

lunes, 3 de mayo de 2010

Fragmentos del que olvida

Después de todo querido tú
Somos como los gatos en un cuadro de Alice Rahon
Como perdidos In a Landscape de John Cage
Como el acero en una escultura de Manuel Felguérez

Somos pura composición hecha vida que se adapta según la estación, según el lugar, según el color. Soy después de todo querido tú, aquella que te aguarda en silencio, la que no pide cartas ni diarios, tampoco fotografías. Soy querido tú la que al mirarte después de tantos años sabrá reconocerte de entre las multitudes. Después de todo eres querido yo el que asesina mis miedos con una sola mirada, el que me aguarda en la madrugada para cederme un espacio en su cama.

Y así tú… Por ahora esto sólo queda en mis pensamientos, como quien recuerda que debe hacer la tarea y no la hace.

martes, 23 de febrero de 2010

Cuenta corriente de un día en la vida de Itzel

Ingreso mensual $2800. Semana 1. Día 2. Hoy María y yo descubrimos que todo tiene que ver con la economía. Incluso el amor. A mayor ingreso no mayor felicidad pero si mayor viabilidad para alcanzarla. Horas de trabajo a la semana -12, horas de sueño- 56, horas en agonía-las restantes.

Desperté temprano, desayuné como todos los días un sándwich de pechuga de pavo, mostaza, lechuga, queso, jitomate, aguacate. Chile casi olvido el chile. Tomé el metrobús, escuché la cápsula para niños que hablaba de los estornudos-no estornudé. Al bajar me detuve ante los puestos de periódico e hice un close up a la portada del descuartizado. La cabeza de un hombre dentro de una maleta. Encantadora forma de comenzar la mañana.

El billete de 500 comenzó a repartirse entre mis necesidades. Primera necesidad transporte-metro 30 pesos. Llegué a la escuela, saludé a Saúl de la misma forma que lo saludo desde hace ya tres años y medio. Subí cuatro pisos, llegué al salón y como todos los días sólo estaba Chucho. Me dijo que vive en Ciudad Azteca, mi memoria me llevo a esa fiesta con Gabriel en aquella ciudad gris.

Primera actividad real del día. Seminario de periodismo económico. No llevé la tarea, María la llevó por mí. Alejandra llevo paletas Payaso para todos, la comí durante la clase, negociamos el examen del jueves, quedó igual.

Salimos, comimos. Luego algunos pesos menos en nuestro bolsillo. Fuimos a Canal 22.Maria como siempre preguntaba sobre los perros lobo, yo sobre las ratas, o sobre cualquier cosa hermosa que a cualquier otro le parecería estúpida. Le dije que todo tenía que ver con el dinero, le dije que todo era culpa de la postmodernidad, le dije que, me dijo que, nos dijimos que ya no pensaríamos tanto, sólo actuaríamos. Dedujimos que nos es imposible; requerimos deschavetarnos, requerimos considerar mil veces si donde pisamos es real o no. Concluimos que. Sí; México es surreal.

Zum, zum, zum. Metro. Caminamos, llegamos al Palacio de Minería, no entramos a la Feria del libro. No quisimos dejar las cosas en el guarda ropa. En su lugar entramos a la Feria del libro de ocasión. Libros antiguos, libros curiosos, libros. Recordé a Paz La llama doble, pensé en comprarlo, no lo encontré. 

Remedios Varo, Dalí, Picasso, Diego Rivera, Hitler, Toledo, Bernal Díaz del Castillo, de nueva cuenta Jaime Sabines, The Beatles, El hijo pródigo, grabados, Del barroco al danzón, Horacio Franco. Fotografía, historia, documentos viejos. Dolor de vientre, dolor de cabeza, dolor de piernas, dolor, dolor, dolor. Chocolate y pan.

Regresamos a la escuela, buscamos a Mandujano, hablamos de periodismo, de titulaciones, de La Jornada, de Ovaciones, de economía, de la maestra de economía, de reportajes, de maestrías. 

Caminamos al barrio chino, nos movieron la ciudad, dimos vueltas en círculos, perdimos la calle. Finalmente llegamos al barrio chino. Presupuesto máximo para los alimentos del día $50 pesos, recorrimos los restaurantes, la mayoría sobrepasaba nuestro presupuesto. Hallamos el indicado parecía un comedor del gobierno. Un guisado, un rollo primavera, arroz $40 pesos. Excelente adquisición. Mesas, sillas todo sucio, hambre, dolor de cabeza, necesidad de ingerir alimento. Plato vacio.

Reposamos 5 minutos. Caminamos. Vimos una tienda de películas. La horas, El tren de la vida, Los poseídos, El diario de Bridget Jones, Tin- tan. Gasto $50 pesos, adquisiciones una.

Ahora estábamos seguras. A María y a mí nos habían colocado en una especie de tablero de juego de mesa, ubicación el Centro Histórico de la Ciudad de México, de nueva cuenta habían movido el cubo, así lo definió María caminábamos como en el cubo, nos giraban constantemente. Llegamos al Cultural España, vimos la exposición, hablamos de arte popular, de las fotos del artista de la sala 5, hablamos de los desnudos en el arte, de la sala 2 y de Lewis Carroll, criticamos el proyecto dijimos que como propuesta artesanal era interesante, como arte era poco original.

Hace mucho que no me divertía tanto con la María. En resumen la tarde casi perfecta, respire, caminé me re-enamoré de la ciudad, de su caos, de sus sonidos, de su ruido, de sus aromas. Miré la bandera, pensé en quedarme para verla bajar, no lo hice, seguí caminando. Me bloquee, coloqué mis audífonos, busqué jazz, no hubo jazz, escuché noticias. Todo a mí alrededor se movía en cámara lenta, que hermosa imagen, las hojas se levantaban suavemente y bailaban, jugueteaban en la tarde ámbar, pensé en sus ojos, en el sol de África. 

Disfruté el metro, el multicolor de sus reflejos, disfruté la glorieta de Insurgentes y el cielo de vainilla asomándose entre el metrobús, vi a una bailarina exótica escogiendo su atuendo, le sonreí, me sonrió, vi a una mujer voluptuosa cortando el cabello, sólo reí. Me asomé por las calles de la Roma. Llegué a casa. Respiré.

Son 8:41 Pm, tuve un día maravilloso, recuperé mi gusto por la Ciudad, . Saldo $370; días restantes -5.


jueves, 14 de enero de 2010

Monólogo interior

Regresó la imagen fría; de nueva cuenta cometí un error. ¿Te has sentado a disfrutar del viento helado sobre tu casa? al menos ahora vuelvo a escribir. Todo pasa y me hago diminuta, lo único que buscaba era una salida, pero no ésta.

Continúa ese mi monólogo interior con la excepción de que no, ahora no sé donde colocar los puntos y las comas, perdí el sentido, perdí el orden. Todo permanece alineado bajo el polvo estelar menos yo. Sin señales, sin idea alguna de dónde empieza o cómo termina la historia.

Quizá me perdí en otro tiempo, cuando la tierra aún era caliente y el espacio aún no había sido descubierto por el hombre, momento ahí. No había hombres. Por el momento quiero sentarme a leer un poco de ciencia ficción, quizá un poco de Lois McMaster y sus “Fronteras en el infinito”, y entonces perderme entre aventuras espaciales. Regresar a mi estado etéreo…

Tan tan- tan tan-tan tan mi cabeza está a punto de explotar, siento esa presión condesada en las venas de mi cara, ¿o arterias?, ¿cuál es la palabra correcta? No importa, no pasa nada si no uso el término adecuado; después de todo es mi monólogo. ¿Cierto? Yo decido dónde acaba y dónde termina. Entonces a cabo de resolver aquello del fin de la historia, yo lo decido. ¿Cuánto tiempo tuve que esperar para darme cuenta qué? Yo decido el clímax y el desenlace. Yo creo y recreo a los personajes o los desaparezco da igual.

Para entonces, quiero decir para ahora ya no quiero leer más sobre ciencia ficción prefiero a Kant o a Heidegger, sí sentarme un segundo a su lado y que me cuente sobre el Ser y el tiempo o por qué no, debatir con Merleau Ponly sobre la verdad absoluta, y desvariarnos, posicionar nuestro pensamiento como en el limbo.

Hoy mis zapatos altos lucía hermosos y yo encantadora sobre ellos y montaba reacciones y desdibujaba sonrisas y le aplaudía a los vagos que caminan con sus perros vagos y su cabello enmarañado como el mío, como la grieta de la pared de mi sala, como el destello de tus ojos que ante todo me aman, como los dragones que se forman con las nubes. Como los sentimientos en neblina, tal como yo borrosa y oxidada. De historias ambiguas, de lo que llevo pensando en cincuenta minutos, bajo la luz blanca de una pared blanca, que se fusiona con el verde. Con mariposas, máscaras y gatos que no maúllan, que no mueven su cola como seduciendo extraños, que no ronronean después de suaves caricias. Que acallan mi monólogo, que quiebran el hilo conductor de mi historia y me incitan a un plano desenlace.